Domingo 21 de enero- (Marcos 1, 14-20)
Jesús no enseñó una «doctrina religiosa»
para que sus discípulos la aprendieran y difundieran correctamente. Jesús anuncia más bien un «acontecimiento» que pide ser acogido, pues lo puede cambiar todo. Él lo está ya
experimentando: «Dios se está introduciendo en la vida con su fuerza salvadora.
Hay que hacerle sitio».
Según el evangelio más antiguo, Jesús proclamaba esta
Buena Noticia de Dios: «Se ha cumplido el plazo. Está cerca el reino de Dios.
Convertíos y creed la Buena Noticia». Es un buen resumen del mensaje de Jesús: «Se avecina
un tiempo nuevo. Dios no quiere dejarnos solos frente a
nuestros problemas y desafíos. Quiere construir junto a nosotros una vida más
humana. Cambiad de manera de pensar y de actuar. Vivid creyendo esta Buena
Noticia».
Los expertos piensan que esto que Jesús llama «reino
de Dios» es el corazón de su mensaje y la pasión que alienta toda su vida. Lo
sorprendente es que Jesús nunca explica directamente en qué consiste el «reino
de Dios». Lo que hace es sugerir en
parábolas inolvidables cómo actúa Dios y cómo sería la vida si hubiera gente que actuara como él.
Para Jesús, el «reino de Dios» es la vida tal como la quiere
construir Dios. Ese era el fuego que llevaba
dentro: ¿cómo sería la vida en el Imperio si en Roma reinara Dios y no
Tiberio?, ¿cómo cambiarían las cosas si se imitara no a Tiberio, que solo busca
poder, riqueza y honor, sino a Dios, que pide justicia y compasión para los
últimos?
¿Cómo cambiaría todo si la gente se pareciera no a los
grandes terratenientes, que explotan a los campesinos, sino a Dios, que los
quiere ver comiendo y no muertos de hambre?
Para Jesús, el reino de Dios no es un sueño. Es el
proyecto que Dios quiere llevar adelante en el mundo. El único objetivo que han
de tener sus seguidores. ¿Cómo sería la Iglesia si se dedicara solo a construir
la vida tal como la quiere Dios, no como la quieren los amos del mundo?, ¿cómo seríamos los cristianos si viviéramos
convirtiéndonos al reino de Dios?, ¿cómo
lucharíamos por el «pan de cada día» para todo ser humano?, ¿cómo gritaríamos:
«Venga tu reino»?