Domingo 14 de
Septiembre- (Jn. 3, 13 – 17)
La cruz es signo de glorificación, de vida, de victoria, de
salvación, de amor.
El misterio de la cruz en la vida de Jesús y en la nuestra no
está en buscar el dolor, sino aceptar que el camino no se recorre sin pérdida,
sin ruptura, sin esfuerzo. No es consagración del dolor y del sufrimiento, sino
revelación cumbre del amor de Dios.
La cruz de Cristo está plantada en los caminos de la vida,
donde un hombre sufre, donde hay violencia, injusticia y opresión.
Cargar hoy la cruz con Cristo supone optar por la justicia,
la verdad, la libertad, la solidaridad con los crucificados, aceptando las
consecuencias dolorosas de esa opción.
Celebrar la exaltación de la Santa Cruz nos compromete a
transformar nuestras cruces y las de los demás, siendo portadores de vida y esperanza
allí donde estamos.