Domingo 22
de Junio– (Lucas 9,11b-17)
Dos eran los problemas más angustiosos
en las aldeas de Galilea: el hambre y las deudas. Era
lo que más hacía sufrir a Jesús. Cuando sus discípulos le pidieron que les
enseñara a orar, a Jesús le salieron desde muy dentro las dos peticiones:
«Padre, danos hoy el pan necesario»; «Padre, perdónanos nuestras deudas, pues
también nosotros perdonamos a los que nos deben algo».
¿Qué podían hacer contra el hambre que
los destruía y contra las deudas que los llevaban a perder sus tierras? Jesús
veía con claridad la voluntad de Dios: compartir lo poco que tenían
y perdonarse mutuamente las deudas. Solo así nacería un mundo nuevo.
Las fuentes cristianas han conservado el
recuerdo de una comida memorable con Jesús. Fue al descampado y tomó parte
mucha gente. Es difícil reconstruir lo que sucedió. El recuerdo que quedó fue
este: entre la gente solo recogieron «cinco panes y dos peces», pero compartieron
lo poco que tenían y, con la bendición de Jesús, pudieron comer todos.
Al comienzo del relato se produce un diálogo muy
esclarecedor. Al
ver que la gente tiene hambre, los discípulos proponen la solución más cómoda y
menos comprometida; «que vayan a las aldeas y se compren algo de comer»; que
cada uno resuelva sus problemas como pueda. Jesús les replica llamándolos a la
responsabilidad; «Dadles vosotros de comer»; no dejéis a los hambrientos
abandonados a su suerte.
No lo hemos de olvidar. Si vivimos de
espaldas a los hambrientos del mundo, perdemos nuestra identidad cristiana; no somos fieles a Jesús; a nuestras
comidas eucarísticas les falta su sensibilidad y su horizonte, les falta su
compasión. ¿Cómo se transforma una religión como la nuestra en un movimiento de
seguidores más fiel a Jesús?
Lo primero es no perder su
perspectiva fundamental: dejarnos
afectar más y más por el sufrimiento de quienes no saben lo que es vivir con
pan y dignidad. Lo segundo, comprometernos en pequeñas iniciativas, concretas,
modestas, parciales, que nos enseñan a compartir y nos identifican más con el
estilo de Jesús.