Domingo 7 de Julio – (Marcos 6,1-6)
La vida de un cristiano comienza a
cambiar el día en que descubre que Jesús es alguien que le puede enseñar a
vivir. Los relatos evangélicos no se cansan de presentarnos a Jesús como Maestro. Alguien
que puede enseñar una «sabiduría única». Esa sabiduría que tanto sorprende a
sus vecinos de Nazaret.
De hecho, los primeros que se encontraron con él se
llamaron «discípulos», alumnos, es decir, hombres y mujeres dispuestos a
aprender de su Maestro Jesús.
Los cristianos de hoy tenemos que preguntarnos si no
hemos olvidado que ser cristianos
es sencillamente «vivir aprendiendo» de Jesús. Ir
descubriendo desde él cuál es la manera más humana, más auténtica y gozosa de
enfrentarnos a la vida.
Cuántos esfuerzos no se hacen hoy para aprender a
triunfar en la vida: métodos para obtener el éxito en el trabajo profesional,
técnicas para conquistar amigos, artes para salir triunfantes en las relaciones
sociales. Pero ¿dónde
aprender a ser sencillamente humanos?
Son bastantes los cristianos para quienes Jesús no es
en modo alguno el inspirador de su vida. No aciertan a ver qué relación pueda
existir entre Jesús y lo que ellos viven a diario. Jesús se
ha convertido en un personaje al que creen conocer desde niños, cuando en
realidad sigue siendo para muchos el «gran desconocido». Un Jesús sin consistencia real, incapaz de animar su existencia diaria.
Y, sin embargo, ese Jesús mejor conocido y más
fielmente seguido podría
transformar nuestra vida. No como el maestro lejano que ha
dejado un legado de sabiduría admirable a la humanidad, sino como alguien vivo
que, desde el fondo mismo de nuestro ser, nos acompaña con paciencia,
comprensión y ternura.
Él puede ser nuestro maestro de vida. Nos puede
enseñar a vivir. Nos puede descubrir que es mejor vivir dando que acaparando.
Escuchando su mensaje y siguiendo sus pasos podemos aprender a vivir de manera más solidaria y menos egoísta, a arriesgarnos más por todo
lo que es bueno y justo, a querer a las personas como las quería él, a confiar
en el Padre como él confiaba.