Domingo 10 de Noviembre- (Marcos 12,38-44)
Una de las aportaciones más valiosas del evangelio al
hombre contemporáneo es la de ayudarle a vivir con un sentido más humano en
medio de una sociedad enferma de «neurosis de posesión».
El modelo de sociedad y de
convivencia que configura nuestro vivir diario está basado no en lo que cada
persona es, sino en lo que cada persona tiene. Lo
importante es «tener» dinero, prestigio, poder, autoridad… El que posee esto
sale adelante y triunfa en la vida. El que no logra algo de esto queda
descalificado.
Desde los primeros años, al
niño se le educa más para «tener» que para «ser». Lo que interesa es que se
capacite para que el día de mañana «tenga» una posición, unos ingresos, un
nombre, una seguridad. Así, casi inconscientemente,
preparamos a las nuevas generaciones para la competencia y la rivalidad.
Vivimos en un modelo de sociedad que fácilmente
empobrece a las personas. La demanda de afecto, ternura y amistad que late en
todo ser humano es atendida con objetos. La comunicación queda sustituida por la posesión de
cosas.
Las personas se acostumbran
a valorarse a sí mismas por lo que poseen. Y, de esta manera, corren el riesgo
de irse incapacitando para el amor, la ternura, el servicio
generoso, la ayuda solidaria, el sentido gratuito de la vida. Esta sociedad no
ayuda a crecer en amistad, solidaridad y preocupación por los derechos del
otro.
Por eso cobra especial
relieve en nuestros días la invitación de Jesús a valorar a la persona desde su
capacidad de servicio y solidaridad. La
grandeza de una vida se mide en último término no por los conocimientos que
posee, ni por los bienes que ha conseguido acumular, ni por el éxito que ha
podido alcanzar, sino por la capacidad de servir y ayudar a otros a vivir de
manera más humana.
Cuántas gentes humildes, como la viuda del evangelio,
aportan más a la humanización de nuestra sociedad con su vida sencilla de
solidaridad y ayuda generosa a los necesitados que muchos protagonistas de la
vida social, política o religiosa, hábiles defensores de sus intereses, su
protagonismo y su posición.