DEBERES PARA EL VERANO

Trabajo en equipo

 Aunque estamos en tiempo de descanso no estaría mal que hiciésemos algunos deberes. No porque hayamos suspendido el curso, sino para llevar tarea adelantada cuando empecemos el próximo. Os proponemos que pongamos en práctica en familia todo lo que nos aconsejan a continuación. Será divertido y útil.

¡ FELICES VACACIONES!!!

Ya lo decía Aristóteles, somos animales sociales. Nuestros hijos viven y vivirán en sociedad, colaborarán para conseguir sus objetivos, tendrán que hacer equipo con gente muy diversa y, sin duda, surgirán conflictos que podrán gestionar de la mejor manera si les facilitamos las herramientas adecuadas y, sobre todo, si les damos buen ejemplo. En nuestra plataforma podrás reflexionar sobre este tema de la mano de nuestros expertos.

La empatía y el asertividad, herramientas para trabajar en equipo.

Si queremos que nuestros hijos trabajen bien en equipo, es importante ayudarles a desarrollar la empatía y el asertividad.

La empatía implica, «ponerse en el lugar del otro, entender sus emociones». Si no entendemos a los demás, si no captamos bien sus emociones, difícilmente podremos comunicarnos bien con ellos y cooperar. Y aunque es cierto que «los seres humanos nacemos programados para la empatía (como muestra el hecho de que si un bebé llora otros bebés alrededor se contagian), podemos captar lo que sienten los demás», hacer algo al respecto requiere cierta preparación: para saber cómo reaccionar y para que la sensibilidad no nos nuble nuestra capacidad de acción. Los beneficios de la empatía son claros: previene las conductas violentas, es una cualidad muy valorada social y laboralmente, ayuda a un buen trabajo en equipo, permite una mejor comunicación con los demás.

Para fomentar la empatía, Begoña Ibarrola nos ofrece estas claves:

  • Enseñarles a estar pendientes de la mirada de los otros.
  • Animarlos a realzar pequeñas buenas acciones.
  • Enseñarles a escuchar.
  • Reflexionar sobre los personajes y las historias de cuentos, libros, canciones y películas.

La asertividad, tal como la definen Eva Bach y Anna Forés :«es un recurso para comunicar de un modo respetuoso y oportuno lo que yo siento y para acoger con el mismo respeto lo que sienten los otros”. El motor de esta estrategia comunicativa, como indican las expertas, son “la delicadeza, la nobleza de corazón, la honestidad, la humildad, la responsabilidad, la voluntad de mejora y la consideración hacia los otros”. Ser asertivo implica respetar el punto de vista del otro y defender con respeto nuestro punto de vista. Eva Bach nos ofrece en nuestra plataforma algunas ideas para potenciar el asertividad:

  1. Expresar nuestra opinión y emociones como propias, no como verdades absolutas: «Yo creo, yo me siento, a mí me parece…»
  2. Preguntar e interesarse por el punto de vista contrario: «¿Tú qué opinas, ¿cómo te sientes?».
  3. Expresar nuestras emociones en lugar de reprochar: «Cuando veo así de desordenado tu cuarto, yo me enfado mucho» en lugar de «Mira qué desastre eres».
  4. Enfocarse en soluciones, en lugar de rumiar los problemas: «Este cuarto está muy desordenado y creo que podría estar mejor. ¿Cómo se te ocurre que lo podamos conseguir?».
  5. Expresar y validar nuestras necesidades y respetar las de los demás. «Ahora mismo necesito descansar un poco, pero si me das media hora después podremos jugar».

Gestionar conflictos de manera positiva: una gran herramienta para trabajar en equipo.

Los conflictos son consustanciales a la convivencia: nuestros hijos, a lo largo de su vida, van a tener conflictos con sus hermanos o primos, compañeros de la escuela infantil, del cole, del instituto, con amigos, con compañeros de trabajo, con su pareja, con sus padres, con sus hijos… No es positivo, nos dice Begoña, que huyamos de los conflictos. Así que toca enseñar a nuestros hijos cómo gestionarlos y resolverlos de manera adecuada:

  1. Fomentando la empatía y el asertividad: sin reproches y comprendiendo a los demás, los conflictos se manejan mucho mejor.
  2. Mostrando que la forma de resolver los conflictos de verdad no es que haya un vencedor y un derrotado, sino que las dos partes encuentren juntas una solución satisfactoria, negociando.
  3. Dejando que, ante pequeños conflictos entre hermanos, lleguen ellos solos a una solución que los satisfaga. Llegar y hacer de juez en sus discusiones por un juguete no les enseña mucho cómo negociar y resolver conflictos.
  4. Dialogando de manera abierta sobre los conflictos. Si los escondemos o los vivimos como un drama, no aprenderemos ni avanzaremos. Los conflictos son oportunidades para crecer y fortalecer nuestra relación.
  5. Abandonando la típica pregunta de quién empezó o quién tiene la culpa. En un conflicto los papeles nunca están claros y culpar no ayuda a gestionarlo de manera positiva.

Dar ejemplo de trabajo en equipo en la familia y con el profesorado.

Si queremos que nuestros hijos sepan trabajar en equipo, como nos decía Marina Escalona, «no queda otra que inspirar». Y tenemos, a lo largo del día, muchas oportunidades para inspirar a nuestros hijos sobre cómo se trabaja bien en equipo, cómo se puede ser empático y asertivo y cómo gestionar los conflictos de forma positiva.

Si quieres reflexionar más sobre la importancia de trabajar en equipo, puedes leer:

Leo Farache  (Gestionando Hijos)

DEBERES PARA EL VERANO

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