MUJERES DE ESPÍRITU DESPIERTO

A un sacerdote salesiano le hicieron una entrevista y, entre otras cosas, le preguntaron cómo se sentía en su madurez cuando el cuerpo no acompaña. Respondió: “Cosas de la vejez. Sigo teniendo muchas músicas en el alma y muchas notas en el corazón, pero ya no soy capaz de dirigir una orquesta. Dios me ha dado la claridad de mente y espíritu despierto, pero el cuerpo ya no acompaña. No lamento lo que no puedo hacer, hago todo lo que puedo en esta situación. Puedo arrastrar los pies, no quiero arrastrar el espíritu, ni quiero que mi espíritu camine en silla de ruedas.”

Pues ahí están nuestras mayores en Ekumene, con un espíritu pletórico, con un no querer rendirse a lo poco o mucho que pueden hacer a pesar de sus años, afrontando la vida en todas sus dimensiones, dándonos ejemplo y testimonio de que su vida consagrada a Dios y a los demás ha merecido y merece la pena.

Gracias por vuestra entrega diaria y por dejaros cuidar. Gracias a quienes os cuidan.

QUE DIOS OS BENDIGA.